Lo normal es que seamos cuidadosos con lo que ponemos en nuestro perfil y vigilemos nuestra privacidad dentro de Facebook, pero no siempre podemos controlarlo todo. Hay veces que deseamos que nuestra cuenta sea lo más discreta posible para que los curiosos sepan lo menos posible sobre nuestra vida personal. Con Alejandro de Pedro veremos que ésto no siempre es posible:
- Por ejemplo cuando omitimos nuestra edad en Facebook, o insertamos una edad falsa, no estamos despistando a los curiosos puesto que fijándose en nuestros gustos musicales, lugares de ocio, nuestros estudios o las menciones a la clase que hemos asistido es sencillo deducir la edad.
- Los ideales políticos es algo privado, con lo que no es aconsejable dar nuestra opinión delante de los compañeros del trabajo o los socios, pero en Facebook cualquier “me gusta” a algún tema político hace que se nos vea el plumero en este aspecto.
- El tema de las fotos, subir muchas y que sean de fiestas o de situaciones comprometidas y poco correctas, hace que demos una imagen de nosotros que quizás no nos convenga transmitir puesto que puede hacer que parezcamos menos profesionales.
- Las fotos de la infancia, no es necesario que tus compañeros de trabajo y tu jefe vean lo mofletudo que eras cuando tenías 8 años.
- Otro tema delicado es el de las creencias religiosas, ya que aunque puede parecer que no tiene importancia, para muchos sí que lo tiene. Quizás a tu jefe le guste que seas una persona dedicada a los demás y que va los domingos a misa, el problema reside en cuando a través de Facebook descubre que no lo eres.
- Los grupos creados entre compañeros de una empresa, les sirve a tus superiores para conocer mejor las alianzas y las envidias existentes entre los empleados.
Fuente: Alejandro de Pedro Llorca
No hay comentarios:
Publicar un comentario